Solo se dio cuenta cuando estuvo dentro de aquella engañosa gruta, el olor a sangre y muerte que tan bien conocía y que por alguna extraña razón no salía afuera del cueva, quizás para no alertar a los ingenuos, le revelo la verdad. Ese lugar era el sitio de donde algún ser maligno se alimentaba los restos de cadáveres de todo tipo, incluyendo algunos putrefactos cadáveres humanos lo delataba. Estaba en la cocina de alguien y eso no era bueno en ningún sentido por lo que rápidamente trato de escapar de ese lugar. Pero era demasiado tarde ya que la salida había desaparecido sumiendo esa cueva en la mas absoluta oscuridad. Estaba atrapado hasta que el responsable de esa carnicería de ahí dentro apareciera seguramente para transformarlo en algún aperitivo.
-Esto..es muy malo..-susurró el pequeño pensando en alguna forma de escapar de esa trampa consciente completamente en que no le seria fácil salir de ahí a menos que el dueño de ese sitio que había puesto la barrera trampa, lo dejara. Asi que pensando y pensando se acurruco como si nada en medio de los cadáveres putrefactos esperando e ideando su plan de escape.
Un ruido ensordecedor parecido a rocas deslizándose lo despertó del sueño en el que inevitablemente había caído. La cueva se ilumino levemente y por el tipo de claridad se dio cuenta de que ya había anochecido pues los rayos que distinguían eran de luna. Sin embargo pudo apreciar esta luminosidad solo por un segundos pues de inmediato el lugar volvió a oscurecerse y unas enormes y viscosas manos envolvieron en su cuello asfixiándolo. Era un ogro, un inmenso y horrible ogro de piel verde palido que se veía horroroso y asqueroso bajos los rayos de luna, sus ojos, dos cuencas blancas y lagañosas le veían con malicia e instinto asesino. Sin embargo y eso lo sabia bien el pequeño, los ogros eran conocidos por su egocentrismo que rayaba en lo ridiculo haciéndoles muy vulnerables a la hora de pensar.
-S-s..señor..Dr.draronte….?-susurró apenas en un quejido el elfo sintiendo su respiración fallar ya por el agarre en el cuello, aun temblando de miedo pero decidido a escapar de allí. Y es que había supuesto que era ese ogro de quien l habían “advertido” aquellos duendes burlescos y maliciosos - el re…reconocido..ahh agg..señor ..d-de…d..de egte bosgque?
Cuando escucho las palabra “reconocido señor del bosque” el ego del aquel ogro se elevo por los aires, soltando del agarre a su pequeña e imprevista “cena”, bajándolo al piso tomandolo ahora solo del hombro para evitar que saliera corriendo-Veo que has oído de mi..-contestó el sonriendo, dejando ver sus podridos dientes, mirándolo fijamente- no eres tan idiota como pensé la venir a meterte a mi “comedor”
-Cla-claro que no…su majestad..-susurro el pequeño recuperando el aire como podía, adoptando una actitud lo mas aduladora posible –Mi nombre es Ardenlyon, hijo del Rey de los Elfos Oscuros, Darkar, -agregó haciendo una reverencia respetuosa- sus proezas y gran poder ha llegado hasta el nuestro reino el Gran Bosque Negro y mi padre me ha enviado para presentarle mis respetos..
-Ja! El rey de Darkar? He oído de el pero…-lo mira y lo levanta desde el cuello de su vestimenta para acercarlo hasta su rostro y olisquearle el cuello y despeus darle una larga lamida- si, hueles como el pero tu olor se mezcla con un asqueroso pero delicioso aroma humano y sabes también a humano.. (si es contradictorio lo se e___e-notas de autora XD-) supongo que te envio para servirme, asi que desde ahora seras mi esclavo…-agrego dándole una mirada maligna, seguro de que ese Rey le había enviado un sirviente para mostrarle sus respetos (aja asi de egocéntrico era XD-notas de autora-)
Arden se estremeció con la lamida, estaba consciente de que ese ogro sabría que tenia sangre humana corriendo por sus venas pero el hecho de que reconociera también la esencia de elfo heredado de su padre y mas encima, que conociera a su “padre”, era algo incluso mejor de lo que había planeado. Sus planes estaba marchando sobre ruedas, solo debía de hacer tiempo hasta que casi amaneciera para seguir con la siguiente fase.
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miércoles, 11 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
Cap 1 - El destierro ~Segunda parte~ [Historia de un Elfo Negro]
Sin embargo la muerte parecía estar enemistada con el, pues con los tibios rayos del sol matutino, despertó. Aun seguía vivo su herencia maligna lo hacia fuerte y no iba a sucumbir ante algo tan sencillo. Con pesadez abrió los ojos y miro el cielo, aquel cielo que ya no quería ver y suspiro con pesadez incorporándose con dificultad. No sabia porque había despertado lo único que deseaba era que todo terminara, acabar con esa tristeza y opresión que sentía en su alma. Toda su vida había sido asi, simplemente no pertenecía al mundo de los humanos ni al reino de la oscuridad. Su madre, una humana que había sido violada por el rey de los elfos oscuros lo rechazo de inmediato desde el momento en que nació y lo abandono en el bosque con la esperanza de que esa “abominación” muriera devorada por las bestias. Y sin embargo sobrevivió, la muerte desde entonces lo esquivaba. Su padre biológico lo crio desde ese día, si es que a eso se le podía llamar criar a un niño pero aun así y pesar del trato que había recibido durante su corta vida, aun tenía la esperanza de ser tratado como igual después de la ceremonia de iniciación y asi poder ser reconocido en su clan. Pero ya todo había terminado. No había pasado la prueba y ahora estaba desterrado sin lugar donde ir sin propósito para vivir. Pero aun sus instintos básicos le impedían morir, la naturaleza de lo que esta vivo era seguir estándolo así que levantándose como si fuera un muerto en vida, busco algún rio para beber y limpiarse las heridas que ya se habían infectado haciéndolo tener algo de fiebre.
Cerca de allí había un arroyo, lo supo por el sonido del agua que corria entre las piedras, así que arrastrando los pies y viendo un poco borroso se acerco y se sentó de rodillas en la orilla para poder beber y limpiar sus heridas como pudiera aun con el riesgo de empeorar la situación o morir envenenado. Sin embargo quedo sorprendido al ver el agua cristalina, ya que era un rio muy distinto a los que conocía. Esos apestaban a inmundicia y muerte pues ahí echaban los restos de los seres que se devoraban y además como el reino era compartido por la estirpe de hadas oscuras, a veces el lago era pura sangre y se tornaba negro y corrosivo. En cambio el agua de ese pequeño riachuelo era claro y puro, incluso se sentía una agradable olor a frescura con tan solo acercarse. Con algo de curiosidad el pequeño junto sus manitas para poder tomar un poco y al probarla una sensación de tranquilidad lo invadió de pies a cabeza como si esa agua invadiera cada célula de su ser purificándolo y refrescándolo haciendo que la inminente fiebre desapareciera. Era una sensación tan extraña, tan.. calida pero a la vez tan fresca… que hizo que se cayera para atrás anonadado. Para un ser como el que siempre vivió en la oscuridad y miseria ese sentimiento era algo abrumador así que quedándose quieto unos momentos con los ojos cerrados, trato de calmar sus sentidos. Sin embargo un casi imperceptible ruido entre los arbustos hizo que despertara de su ensueño. Había escuchado una leves risillas asi que levantándose y mirando a su alrededor atento a cualquier sonido y/o esencia, se quedo quieto y en alerta. Y finalmente encontró el origen de aquellas risillas burlonas encima de dos enormes hongos. Dos pequeños duendes reían traviesos y con una mirada algo perversa mirándolo desde sus posiciones atentamente. Su piel era oscura y sus ojos rojos, sus orejas puntiagudas estaban cubiertos por un pequeño sombrero, no sobrepasando el medio metro de altura se reian divertidos viendo al pequeño malherido.
-Jajaja vas a morir y las cuervos te arrancaran los ojos y los lobos comerán tu carne haha-decian al unisono riendo malévolos como si fuera la cosa mas graciosa del mundo.
-N..n-no voy a morir…-susurro el pequeño elfo olvidando por un momento que hacia solo unas horas era lo que mas deseaba. Y es que esas criaturas le dijeran cual iba a ser su destino lo hizo automáticamente querer negar ese final, como el efecto que tiene la mentalidad a la inversa. Era eso o esa agua le había otorgado deseos de vivir pero la verdad era que ahora lo que menos quería era morir.
-Jajaj un pequeño elfo, perdido en el bosque, solo es comida para el señor Draronte-empezaron a canturrear los duendes levantándose de sus sitios para ir a danzar de forma grotesca alrededor del elfo en son de burla.
-S-señor Draronte?..y el quien es?!-pregunto el pequeño algo intimidado dando vueltas sintiéndose acorralado con las danzas y las risas de esos seres aunque tenia mas que claro que no le podrían hacer daño, por lo que trató de mostrase lo mas seguro de si mismo posible. A pesar de todo era un elfo negro, bueno, medio elfo negro por parte de su padre, pero de todas formas se sabia defender, aunque en ese estado debía de tener cuidado. Despues de beber de esa agua que parecía tener propiedades mágicas se sentía extrañamente reanimado como si toda su existencia hubiera cobrado algún nuevo significado.
-Jijij el señor de este bosque y si no vuelas como colibrí te comera con aji-recitaron los duendes aun con esa actitud pero sin mas se alejaron corriendo entre la maleza, desapareciendo entre esta dejando huellas de color mora en el pasto
-O.O se fueron…-susurro quedito el pequeño mirando las huellas con curiosidad. Sin embargo no tenia ni un deseo de averiguar adonde habían ido ni tampoco de ser comido con aji por nadie, así que mejor emprendió rumbo hacia un lugar seguro. Se manejaba en el bosque no por nada había crecido en uno de los mas peligrosos por lo que avanzando con gran facilidad pudo encontrar una cueva en la que poder refugiarse. Sin embargo la mala suerte lo perseguía pues esa cueva era el peor lugar para esconderse.
Cerca de allí había un arroyo, lo supo por el sonido del agua que corria entre las piedras, así que arrastrando los pies y viendo un poco borroso se acerco y se sentó de rodillas en la orilla para poder beber y limpiar sus heridas como pudiera aun con el riesgo de empeorar la situación o morir envenenado. Sin embargo quedo sorprendido al ver el agua cristalina, ya que era un rio muy distinto a los que conocía. Esos apestaban a inmundicia y muerte pues ahí echaban los restos de los seres que se devoraban y además como el reino era compartido por la estirpe de hadas oscuras, a veces el lago era pura sangre y se tornaba negro y corrosivo. En cambio el agua de ese pequeño riachuelo era claro y puro, incluso se sentía una agradable olor a frescura con tan solo acercarse. Con algo de curiosidad el pequeño junto sus manitas para poder tomar un poco y al probarla una sensación de tranquilidad lo invadió de pies a cabeza como si esa agua invadiera cada célula de su ser purificándolo y refrescándolo haciendo que la inminente fiebre desapareciera. Era una sensación tan extraña, tan.. calida pero a la vez tan fresca… que hizo que se cayera para atrás anonadado. Para un ser como el que siempre vivió en la oscuridad y miseria ese sentimiento era algo abrumador así que quedándose quieto unos momentos con los ojos cerrados, trato de calmar sus sentidos. Sin embargo un casi imperceptible ruido entre los arbustos hizo que despertara de su ensueño. Había escuchado una leves risillas asi que levantándose y mirando a su alrededor atento a cualquier sonido y/o esencia, se quedo quieto y en alerta. Y finalmente encontró el origen de aquellas risillas burlonas encima de dos enormes hongos. Dos pequeños duendes reían traviesos y con una mirada algo perversa mirándolo desde sus posiciones atentamente. Su piel era oscura y sus ojos rojos, sus orejas puntiagudas estaban cubiertos por un pequeño sombrero, no sobrepasando el medio metro de altura se reian divertidos viendo al pequeño malherido.
-Jajaja vas a morir y las cuervos te arrancaran los ojos y los lobos comerán tu carne haha-decian al unisono riendo malévolos como si fuera la cosa mas graciosa del mundo.
-N..n-no voy a morir…-susurro el pequeño elfo olvidando por un momento que hacia solo unas horas era lo que mas deseaba. Y es que esas criaturas le dijeran cual iba a ser su destino lo hizo automáticamente querer negar ese final, como el efecto que tiene la mentalidad a la inversa. Era eso o esa agua le había otorgado deseos de vivir pero la verdad era que ahora lo que menos quería era morir.
-Jajaj un pequeño elfo, perdido en el bosque, solo es comida para el señor Draronte-empezaron a canturrear los duendes levantándose de sus sitios para ir a danzar de forma grotesca alrededor del elfo en son de burla.
-S-señor Draronte?..y el quien es?!-pregunto el pequeño algo intimidado dando vueltas sintiéndose acorralado con las danzas y las risas de esos seres aunque tenia mas que claro que no le podrían hacer daño, por lo que trató de mostrase lo mas seguro de si mismo posible. A pesar de todo era un elfo negro, bueno, medio elfo negro por parte de su padre, pero de todas formas se sabia defender, aunque en ese estado debía de tener cuidado. Despues de beber de esa agua que parecía tener propiedades mágicas se sentía extrañamente reanimado como si toda su existencia hubiera cobrado algún nuevo significado.
-Jijij el señor de este bosque y si no vuelas como colibrí te comera con aji-recitaron los duendes aun con esa actitud pero sin mas se alejaron corriendo entre la maleza, desapareciendo entre esta dejando huellas de color mora en el pasto
-O.O se fueron…-susurro quedito el pequeño mirando las huellas con curiosidad. Sin embargo no tenia ni un deseo de averiguar adonde habían ido ni tampoco de ser comido con aji por nadie, así que mejor emprendió rumbo hacia un lugar seguro. Se manejaba en el bosque no por nada había crecido en uno de los mas peligrosos por lo que avanzando con gran facilidad pudo encontrar una cueva en la que poder refugiarse. Sin embargo la mala suerte lo perseguía pues esa cueva era el peor lugar para esconderse.
martes, 3 de mayo de 2011
Cap 1 - El destierro ~Primera parte~ [Historia de un Elfo Negro]
Entre las escalofriantes tinieblas del Bosque oscuro, un lugar que emanaba muerte y desesperación, un pequeño niño de no mas de cinco años lloraba escondido en el tronco hueco de un enorme árbol negro que estaba en el limite de ese lugar. Su apariencia era lamentable, vestido con harapos que tenían rastros de barro y sangre, sus orejas puntiagudas era lo único que delataba su herencia elfica. Habia sido desterrado de su pueblo pues había fallado en la prueba de iniciación para ser reconocido como una elfo de la oscuridad al no poder asesinar y devorar las viseras de una niña humana. Eso había sido el fin para el. A pesar de su corta edad ya había tenido que soportar el rechazo de toda su tribu pues se sabia que por sus venas corria sangre humana, lo que era una verdadera vergüenza entre su gente y por eso la prueba de iniciación era tan importante ya que si lograba demostrar que no tenía ni un asomo de piedad en asesinar y devorar a un inocente podría ser reconocido como un verdadero elfo oscuro y asi ya no lo discriminarían. Pero no había podido. Y es que solo ver la expresión de miedo y angustia de esa pequeña que había sido guiada hasta allí engañada por las ilusiones de sus hermanos le había hecho estremecer el corazón y esa piedad le había hecho merecedor de una verdadera paliza de parte de su clan. Y no solo eso si no que la niña fue asesinada brutalmente frente a sus ojos sin poder hacer nada para poder impedirlo. Sin embargo no había sido asesinado en castigo. Después de todo ser hijo del jefe y guardian del bosque negro había servido para algo.“Solamente” lo torturaron un par de días y lo habían desterrado del Bosque Negro, dejándolo moribundo en el limite de su reino, cerca del rojo lago de sangre.
-No..snif snif..no me puedo quedar snif..aqui..-susurro finalmente el pequeño aun sollozando por las heridas infringidas por su propio padre, levantándose para poder salir finalmente de aquel bosque negro que habia sido su hogar, si es que se le podía llamar asi, en sus cortos cinco años. Atrás dejó aquellos arboles de extraña corteza negra y siempre rojas hojas, los pantanos que eran fuente de desperdicio y muerte, los senderos escabrosos que llevaban a miles de trampas y falaces ilusiones para engañar a los viajeros. Atrás dejo el reino de los elfos negros y de las hadas oscuras, de las fatídicas banshes y las vengativas y orgullosas veelas. A cada paso que daba no solo se alejaba de aquel bosque de perdición, sino que sin darse cuenta también se alejaba de todo aquello que era malo y oscuro en su corazón.
Camino durante días a veces consciente y otras veces no tanto solo con el pensamiento de que se debía alejar lo más rápido posible de aquel lugar, con la idea de nunca más volver. Finalmente una noche de luna llena después del sexto día caminando sin detenerse ni para descansar o comer y ya agotadas sus fuerzas, se detuvo en un claro. Era un bosque muy diferente al que había dejado atrás, este era pacifico y lleno de vida y aun bajo el cielo nocturno se veía relajante y pacifico, algo hasta entonces impensable para el infante.
-No..es un mal lugar para morir..-susurro el pequeño acurrucándose en pasto, oyendo a lo lejos el aullido de varios lobos que le proclamaban sus respetos a su madre la luna. Poco a poco empezó a cerrar los ojos hundiéndose en ese dulce sopor pacifico preludio de la muerte. Los sonidos se hacían lejanos y todo ese bosque y toda la vida que había tenido se iban haciendo cada vez más ajenos como si no le perteneciera como si todo eso hubiera quedado muy atrás y hubiera ocurrido hace mucho tiempo. Su mente se nublaba y ya no sentía ni dolor ni tristeza solo un pacifico sentimiento de resignación ante lo que ya creía inevitable, asi que se hundió sin oponer resistencia en ese dulce sueño que amenazaba con no dejarlo despertar mas.
-No..snif snif..no me puedo quedar snif..aqui..-susurro finalmente el pequeño aun sollozando por las heridas infringidas por su propio padre, levantándose para poder salir finalmente de aquel bosque negro que habia sido su hogar, si es que se le podía llamar asi, en sus cortos cinco años. Atrás dejó aquellos arboles de extraña corteza negra y siempre rojas hojas, los pantanos que eran fuente de desperdicio y muerte, los senderos escabrosos que llevaban a miles de trampas y falaces ilusiones para engañar a los viajeros. Atrás dejo el reino de los elfos negros y de las hadas oscuras, de las fatídicas banshes y las vengativas y orgullosas veelas. A cada paso que daba no solo se alejaba de aquel bosque de perdición, sino que sin darse cuenta también se alejaba de todo aquello que era malo y oscuro en su corazón.
Camino durante días a veces consciente y otras veces no tanto solo con el pensamiento de que se debía alejar lo más rápido posible de aquel lugar, con la idea de nunca más volver. Finalmente una noche de luna llena después del sexto día caminando sin detenerse ni para descansar o comer y ya agotadas sus fuerzas, se detuvo en un claro. Era un bosque muy diferente al que había dejado atrás, este era pacifico y lleno de vida y aun bajo el cielo nocturno se veía relajante y pacifico, algo hasta entonces impensable para el infante.
-No..es un mal lugar para morir..-susurro el pequeño acurrucándose en pasto, oyendo a lo lejos el aullido de varios lobos que le proclamaban sus respetos a su madre la luna. Poco a poco empezó a cerrar los ojos hundiéndose en ese dulce sopor pacifico preludio de la muerte. Los sonidos se hacían lejanos y todo ese bosque y toda la vida que había tenido se iban haciendo cada vez más ajenos como si no le perteneciera como si todo eso hubiera quedado muy atrás y hubiera ocurrido hace mucho tiempo. Su mente se nublaba y ya no sentía ni dolor ni tristeza solo un pacifico sentimiento de resignación ante lo que ya creía inevitable, asi que se hundió sin oponer resistencia en ese dulce sueño que amenazaba con no dejarlo despertar mas.
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